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martes, 30 de diciembre de 2014

territorio, espacio, lugar

Territorio…


El territorio  es un lindo  tema para terminar el 2014.. es  importante.

            Siempre que se establece un territorio aparecen elementos fundamentales.
                               Uno es lo recortado por el  territorio, el territorio en sí.

 El otro elemento importante es  el recorte, el limite de lo que queda dentro.


Los dos aspectos que constituyen un territorio son: Lo limitado y el limite en sí.

Entonces si pensamos en la noción de limite con si fuera una puerta, a la cual  abrimos hacia adentro… encontramos  la interioridad.

Si desde la puerta, en cambio, vemos  para afuera está “lo otro”.

Interiormente sería la subjetividad, exteriormente la objetividad, el afuera de mí.

Ahora el territorio en sí mismo es, desde lo subjetivo, mi cuerpo o sea mi terreno, concreto, que sustenta cualquier concepto de territorialidad… .

Por mi manera de ser… me pregunto  como habitar este cuerpo?
... y no que sea de otro…

 una pregunta femenina por excelencia, 

a la vez, una cuestión acerca del limite

… que dejo dentro…

 yo y que es lo otro.

Las cuestiones que se comienzan con las palabras “como”, tienen que ver con lo maternal… como hacer algo.
 Por otra parte, las cuestiones que comienzan con “que” son masculinas, paternales, se refieren a un contenido y no a una forma de actuar. 

Mi pregunta acerca de cómo habitar… digamos poseerme en mi territorio primero, mi cuerpo, tiene pues desviaciones hacia la forma de ser conmigo, 

y también que dejo dentro y que no me pertenece.

Otros se preguntaran otras cosas, 
               como extremar al cuerpo, 
                              como moldearlo según algún concepto,
                                               como usarlo en tanto expresión de una interioridad…



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    Además, mi  cuerpo,

             más allá de la historia personal, 

                         creo que está atravesado por otras,

                                                              también mujeres.

Hay días que me siento otra,
            otras mujeres que pelan en mí, 
                           para que las respeten,
                                         las escuchen, 
                                                      las valoren.

Si,
 tengo días donde estoy  poblada de otras…

 ahí me aparecen imágenes internas de puños cerrados, 

platos rotos de alguna película...

 también acompañan a las imágenes

 diálogos nefastos que denigran a cualquier mujer.
                          “ni sabes lo que queres”, 
                                                      ”sos la gata flora,
                                                                              no pensas en tus hijas”, 
                                                                  “fíjate el mal que haces cuando disides sola”.

También tengo días en los que amanezco poblada de otros…
            y esto ya es más complejo, 
                        ya que si me siento hombre (internamente hablando),
 no entiendo  su mundo, 
           que es el mundo exterior realmente hablando… 
                                                   y lo vivencio en un nivel burdo, osco, pueril.

Así me digo cosas como que no soy eficiente ahí afuera,
              que no junté lo que se cayó por ahí… 
                             sigo siendo una mujer… 
                                               pero a merced de una interioridad masculina machista,                                                                           irreverente a lo femenino. 

Esto es a nivel del pensamiento, interno, a nivel de la mente.
 Afuera, cuando tengo estos diálogos conmigo,
 me visto de manera diferente.
                Busco colores que no brillen,
                        que tapen la edad,
                                           los kilos, 
                                                       el hambre de amor…(mentiroso claro!)

 de saturo la elecciones,

  me quita alegría el escucharme a mi misma en esas voces.



El tema del territorio también se puede pensar como un frac tal
que vuelve a repetir la misma estructura hasta el infinito, 
tal como si fuéramos un brócoli, un helecho.

Entonces así como tengo un limite, que concre-tamente es la piel,
 conceptualmente sería la identidad, 
el yo,
 también analógicamente mi casa sería mi territorio, 
con su interioridad,
 y su limite: las paredes que la circundan.


Hace años encontré en Internet una meditación que se llama “curación mente –cuerpo de Oshos”  que allá por  el 2009 me decía “ahí donde esta tu cuerpo, está tu vida, y en ningún otro lugar”.

Esta es una bella y sabia afirmación,
 equilibra esta tendencia de irnos hacia adelante en el tiempo,
 que parecería ser igual en el espacio… y no. 

Donde estoy,
 estoy…
 mi espacio actual no es algo que por pensar más allá, 
se altera realmente. 
Siempre donde estoy es un presente rabioso y simple: es.




viernes, 12 de diciembre de 2014

Camino... revelado


Caminando hacia la avenida…

Día por medio camino hacia la avenida, son seis cuadras de lo más bellas…

Hoy como varios de los últimos días camine… mis pies ya no me duelen como hace un año, cuando caminar era realmente doloroso.

Hoy en contraste con el año pasado, era suelto, con dolor desde el sentir… pero ya no físico…
 

Mis ideas, mis vivencias son difíciles, sobre todo con esta debilidad entre comillas, como  es ser desde la construcción propia.

 Ya Sarmiento estaba por allá en el tiempo, más solo, perdido como  perro en cancha de bochas… y yo hoy agregaría más alterado que Golden y el que toca batería.

Pero más allá de ciertos recuerdos, ciertas dolencias… quiero hablar de los poderes que recibo, ahora, cuando camino hacia la avenida.

Ya van dos veces que quedo estupefacta del asombro, ya se… soy un poco ingenua, me asombro aun de las cosas simples. Me imagino, que quizá espero muy adentro…  que algún hombre se enamore de este aspecto mío tan particular.
 

Y no, que se aproveche de él, como para sacarme todo… pero bueno, voy a intentar… no digo que lo logre, solo salir un poco de la queja y el odio por el que transito… transitaba…
 

Hace unos días, iba caminando y una mariposa me rodea.

Yo asombrada por la cercanía… y el recuerdo de haberlas cazado en esta época allá en el tiempo, deseo verla más de cerca, quiero que se detenga delante mío… y la mariposa se detiene… delante de mi rostro… mirándome, aleteando mostrándose en su belleza… se suspende en el aire, yo maravillada… la miro,  súbitamente me rodea volando en torno a mí.

Yo ya estaba sonriendo … pensando en que con solo pensar … la realidad lo produce… y la mariposa, como jugando me da otra vuelta… deteniéndose… delante… yo suspendida en esta comunicación con ella… ya decido que era mucho… entre asustada de mi poder… y de la docilidad con que las cosas se me presentaban… me rio… me digo no puede ser!!!! Y la mariposa desaparece de mi vista.

Todo el episodio quedó olvidado… realmente.  Pero hoy, de vuelta por allí… voy a cruzar una calle, ya había saludado a los personajes de la vigilancia que se creen que con saludar fuerte … me siento justificada en el pago…

Intento cruzar, miro si viene algo… y veo un auto con dos jóvenes bellos… y me digo … bueno “a ver la cara del que conduce?”… pero parecía que se dignaba a avanzar y no dejarme cruzar… aceleró… pero que paso?...  justo delante de mi avanzar… se le paró el auto.

No solo pude verle el rostro, bello, joven, preocupado por el párate en seco del vehículo,  fue a dos centímetros de mis pies… y yo avancé, crucé como si no hubiera nada. El auto seco, parado completamente… quedó muerto.
 

 

viernes, 21 de noviembre de 2014

Intimidades... de padre...


Tuve distintos momentos, algunos los vivo con cierto dejo de auto violencia, buscando tapar, reemplazar, arrancar los duelos a los que estaba constreñida a transitar.

La separación de mi conyugue era como un estigma. El dolor del darme cuenta solo me hizo conectarme, con la sangre real del sacrificio auto impuesto.
 
 

Trago difícil, muy duro, claro que lo siento!

Me surge así como un gran llanto que parece unirse al sufrimiento arquetipal femenino…

…Desde el origen de la humanidad. Siempre me siento bien exagerando…

 Quizá tenga que ver con esto, que de  no haberme dado cuenta mi rol sumiso, me hubiera pasado inadvertido el sufrimiento femenino ancestral.

Este sentir, registrar, reparar y recuperarme de, en mi caso, veinte años de domesticación, desmotivación también… se le suma el mudarme a lo que se suponía era mi casa. Desde los papeles y desde la realidad.

Ok, esta realidad no se hiso así no más… los tiempos y las experiencias tomaron rumbos insospechados, todos retos, que me fueron iluminando mis rincones más involucionados.

En el exterior, ahí afuera, era un verdadero campo de batalla… los personajes que parecían  luchar…  lucharme, era totalmente desmedido, tomé conciencia allí de mi propia desmesura…

Avaros, hoscos, violentos, tacaños, insulsos, burdos, dormidos… con sueño… todos aspectos de mi interioridad, claro muy escondida. Por esto tienen la forma de hombres ahí afuera de mí.

Cuesta hablar, hablarme, de estos aspectos de mi vida, sin tomar un látigo, sin usar la voz y la mente de un depredador.

Es aquí donde encontré este aspecto más importante de mi psique, mi propio depredador interno. Sé, me consta, que cuando lo vi, y logré despedazarlo, si bien no desaparece, pude terminar con los personajes exteriores que lo concretaban. Que lo hacían propio y lo actuaban sobre mí.

Por otro lado, dejé de atraer tamaña lacra de seres… digamos oscuros en relación al ser femenino.

Aquí tengo que aclarar… que hablo absolutamente desde la física cuántica, donde afuera se crea lo que mi interior conoce… sabe, se dice y se afirma desde pequeños.

Desde otras visiones a esta manera de pensar, se la llama analogía, entre la realidad y la interioridad de una persona, desde la psicología a esto se lo denomina realidad psíquica del paciente… acá yo lo ejemplifico nada más… sé que somos lo que creemos que somos, si yo me creo un ser dependiente, que no vale gran cosa, que solo hago mis “derechos”, voy a generar alrededor mío, seres que coinciden mágicamente con estas características…

Quizá convenga aclarar, no lo sé realmente, que la coincidencia mágica, puede ser desde la complementariedad, no es que voy a encontrarme con seres carentes de autoestima, si no que puedo encontrarme con opuestos, encontrar hombres de un orgullo exacerbado, a prueba de balas sensibles… coimeros, vendedores, comerciantes, jugadores, carpinteros, drogadictos…

Igual vuelvo a mí…

A veces me digo… a mí misma, “¿Qué pienso dentro?” y ahí delante mío viene alguien y me lo dice… está unido mi interior con las experiencias que transito momento a momento.

Ahora cuando pensamos, nos pensamos así, tiene que haber una trasformación de toda nuestra realidad, es imposible que sigamos pensando que los acontecimientos son externos.  Que el universo está ahí, y que no puedo, podemos, hacer nada ante lo que nos acontece…

El universo, el uni-verso, el único verso que existe, es esto de que hay ahí afuera un universo… lo que parece, mas real, es varios multiversos en relación reciproca… pienso, pensemos juntos…

Cuando algún personaje se me presenta y me dice que no tengo que vivir así, yo le digo: según el poroto donde estas parado, claro que es imposible…

Igual, me encuentro en posturas de los más controversiales, ya que contando con estos pareceres tan divertidos, digamos,  es como que los distintos aspectos de mi persona, hacen rancho aparte… y cuando puedo, por ejemplo, sortear algún comentario reducido en miras… mi interior me dice que estoy siendo abandonada… risas y más risas me doy a mí misma, nunca puedo ser abandonada por alguien que yo, no haya abandonado ya…

 Dice Chopra… “todo lo creas dentro de ti”.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Poner en juego las certezas


Bueno de vuelta acá o de ida hacia allá…

No tengo una sola certeza en donde estoy ahora.

No recuerdo si tendría que tener alguna, a esta altura de los acontecimientos.

La cuestión es que acá estoy sin libreto.
Ya es hora, al parecer, de que estrene mi yo, me agarre de éste constructo,
 confíe en mí ser…
y camine

A mis manos llegó hoy, un libro de Oshos, que habla maravillas de la meditación.  Bueno me dije, por ahí me ayuda en este día tan extraña-do desde mí…

No sé qué me pasa.

Tengo, por lo tanto, algunas pistas que me alarman.
 Me atacan pensamientos de cómo tendría que arreglar…
            arreglar…

Que verbo de porquería, siempre perseguí esto de arreglar mis defectos, mis errores, mis problemas.

Ahora... aquello en lo que me equivoco, ya no sé si es susceptible de ser arreglado… y además ya no importa que las cosas se trasformen,
 que se note que hice algo,
que no quede bien parada,
que haga y actúe de acuerdo a una idea infantil,
errónea, espuria, insulsa,
                                            poco honesta…

Todas mis ideas anteriores ya no me sirven, las tengo que actualizar,
acomodar, poner en el ruedo y permitirme ver… esperar, aceptar hasta  mi propia interioridad…
aquella que me empuja a poner mi cara, mis palabras, mis dibujos… mis bocados.

Sigo entonces… pongo al descubierto mi decisión de no estar con él.

Resultó, que necesito sentirme convencida de que esto es malo, estar con él me es nocivo, es mejor estar sola, no sentir este problema, esta manera de “y ahora que encontré, como le hago?”

La primera sensación que experimenté fue, entonces, la de negar, no!
No quiero esto, no es para mí, no estoy a la altura… él no está a la altura…
 todo una cuestión de “alturas” visuales…
desde donde me paro a mirar?.
Descubrí así que miraba desde lo "otro" en mí...

El problema ya me es claro, encontré un hombre,
tal como quería,
sensible, tierno, dulce, que me sonríe,
 que es pintor,
que me ve como una persona fuerte, podía seguir… claro.

 Podría ser mejor, pero a quien le importa!!!!

Cuando busqué perfección, encontré locura… ya me quemé con esa leche…

 la perfección, entiendo que es más patológica que normal.

 Mi cuerpo se la ingenió para que esto me llegara como un mensaje claro.

No tenía idea de que era mi malestar.

Me sentía ahogada,
me puse a dibujar, lo invito a retratarme, él accede… lo hace.

Me dibuja, lo veo en mi rostro, se confirma una y otra vez que todo lo que uno dibuja, pinta o expresa es uno mismo… sonrío, me cierro… me duelo, me pego internamente. Y ahora qué?

La música no me ayudaba, una y otra vez me convocaba hacia otros caminos,  otros sentires, anteriores al actual… no me tengo que ilusionar con él.

 Seguro es un depredador, un chupa sangre, un dolor de alma…
otro más…

Y podría anotar muchas ideas tremendistas,
amorfas y viejas,
puestas en los labios de mi mamá,
en el temor de mi papá
y en el rugido más terrorífico interno.

Mis oscuridades, mis culpas, mis ribetes teatrales se burlaban,
me saineteaban,
me aturdían… lo alejaban.

Él, consecuente como siempre, me pedía algún tipo de comunicación…
signos de interrogación ante mis dobleces, mis esquives…

Confusa, inocua, paralizada…
leo este libro de Oshos, y la respuesta que encuentro es calmar todo y centrarme.

Hago una meditación, donde suelto todo y me quedo en paz conmigo misma…
nada me decía mi ser… parecía ir por lugares que poco tenían que ver con la situación.

Pensé, medité, me masajeé las manos… tomé café, dibujé..

A caminar…

jueves, 30 de octubre de 2014

Recuerdos y olvidos

Árboles de Av. Libertador- óleo sobre tela
 

Olvidar… suerte que me olvido de todo…

Hoy recorrí nuevamente lugares que hace tiempo no caminaba.

En San Isidro  durante cinco años hice la carrera de arte,  y hoy…  no pude entrar en un café.

Antes, mucho antes… me era un lugar al que estaba obligada a ir… todos los días.

Por sus calles me iba sintiendo una madre fatal, fetal?

Una mujer hambrienta,

 Una deplorable fémina que no podía estar en cuatro lugares a la vez.
mujer doliente-Acrílico sobre tela
 

La exigencia, el dialogo feroz con que contaba hasta… hace poco, quedó allí, en esas calles..

Pasé hoy mismo por esquinas donde sus rincones tenían lágrimas mías, suspiros desesperados,

 Entrecortadas lanzas que me propiciaba…

Estaba tan equivocada…

Tan equivocada… creía firmemente que tenía que esforzarme por ser alguien muchísimo mejor.

Tenía un odio tan fuerte, que podía sentirlo en los filos de las vidrieras…

Aún estaba allí.

Con estas sensaciones, ahora que aprendí un poco a no exigirme a ese nivel, no pude sentirme cómoda…

 Solo registré el cambio, gran cambio que presencio desde hace…. Minutos.

Sin café donde poder dibujar… aun sabiendo lugares precisos para ver  cosas que me gustan, aun,  tuve que volver.

Retomé ese mismo camino...

 Avenida Libertador, el colectivo…

Recordé puntualmente lo linda que me era esa calle, sobre todo en una época del año, cuando los grandes árboles se poblaban de flores amarillas.

Recuerdo mi placer de ver las calles salpicadas de mi color preferido, junto al amargo presente que  lapidaba mi pecho… ante tanto dolor me gustaba la calle.

Era el suceso más hermoso que vivía en aquellos momentos.

Entiendo que también hay que soltar el recuerdo,

suerte que me suelo olvidar!!!

miércoles, 29 de octubre de 2014

La percepción como conocimiento, desde el arte.

Bichito de mar-unos de los primeros cuadros-1992
 

En el percibir y en su profundización yo he encontrado el desarrollo espiritual…
 el camino que me hace libre, fuerte, solida!!!!
Aquello que he buscado desde que recuerdo… solo ver y percibir sin pensar… 
 mas tarde se agregó valorar aquello que se me presenta en mi percepción, y el resultado fue la  confianza…
claro que al independizar mi percepción me experimento libre…
 no necesito ver televisión,
 no necesito preguntar si hace frio…
solo percibo y reflexiono en consecuencia…
 me adueño de mi pensar,
 de mi interioridad…
 de mi alma…
 me voy consolidando y voy formando seres con las mismas características de confianza en sus sensaciones…
 a los cuales respeto en esa expresión misma
¿Cómo siente el otro… que cosas valora?
 Que le es importante?.
Pero el percibir no es solo mirar…
es la totalidad de las sensaciones…
la percepción cenestésica  la que mas valoro…
aquella que cuenta con el cuerpo como medio, para percibir
siento el aire pesado?
… enrarecidos los colores?
… áspera la briza
 y todas las sensaciones así, 
 amplias,
 generales,
aquellas percepciones informes que pueda ser capaz de imaginar…
este tipo de percepción general me ensaña todo,  tanto
como lo hacen las madres,
todas,
 al formar sus hijos.
Creando en cada hijo el primer modo de conocer la realidad: La percepción cenestésica.