miércoles, 12 de noviembre de 2014

Concecuencias, pensar y hacer


Recorridos mentales… van y vienen…

Deepack Chopra dice en el audiolibro “el ser superior”,  todo lo creas dentro de ti…

En otra parte… comenta una legenda, donde hay un buey atado con una cuerda a un poste en el medio del desierto.

Este animal camina todo el día… camina y camina “pensando” que va recorriendo muchos lugares, que recibe muchas experiencias…  se esfuerza en aprender de éstas… y al final del día  “siente” que ha recorrido mucho…

En verdad a caminado menos que los animales sueltos, y además no a llagado a ninguna parte.

Cada vez que recorro mi interioridad, recuerdo ésta leyenda… cotejo entonces que hay afuera de mi pensar… si es que realmente di vueltas atada a pensamientos, necesidades, creencias a manera de “cuerdas”, que me hacen sentir que caminé, cuando en realidad me limité-até a un surco  del pasado.

 

Simple y claro...

La simplicidad es una cualidad tan hermosa para mí.
Sospecho de lo complicado…  lo abundante en detalles, en oscuridades, en explicaciones.
Descartes afirmaba allá por el 1400, que si es necesario dar dos explicaciones de la existencia de Dios, es porque no es la explicación perfecta.
Ya enuncié por allí mi relación con la perfección… no me parece importante como un bien en sí mismo, igual creo que orienta en la vida, tender hacia lo que está bien… agregando el “para todos”…
Importante esto de tender hacia el bien más general posible, no mirar solo el espacio personal, lo inmediato… ya lo afirmó el viejo Aristóteles cuando describe al hombre prudente.
Igual entiendo que lo más general se puede afrontar, tener en consideración, solo si hemos incursionado en nuestra propia vida.
No tiene mucho asidero mirar afuera, tener en cuenta a los demás, si –como afirma Deepack Chopra- te habitas como si fueras un desconocido.
Entonces primero es necesario habitarse. No solo ser una simple víctima del trascurrir de los acontecimientos.
El habitar-se en mi recorrido, tomó la forma del pensarme.
 Por lo menos en este primer momento de autoconocimiento.
En mi cabeza deambularon pensamientos, discursos, gritos, aullidos, formas pliegues, colores… una interioridad mental que podríamos denominar como abundante.
 Esta  constante en el discurrir de mis pensamientos, es la de solo mirarme, observarme, criticarme, solaparme…
La de volverme sobre mí una y otra vez, es lo que desde la cultura, se denomina: pensamiento subjetivo, sí, soy subjetivista, mi vida se complica y se arregla por este medio, el deambular de mis estados mentales.
 
Igual pareciera que era fundamental venirme hacia mí misma, que al final era y soy la única que estaba y continúo estando, en una circunstancia particular…  la única que sustenta todo lo que es la realidad para mí.
Pero con el tiempo,  entiendo que el habitarse, el recorrerse, si bien puede comenzar por lo mental, debe tener un despliegue en el exterior.
Con todo, el desarrollo de la vida es tan creativo que quizá lo esté cortando al delimitarlo a lo concreto, a un despliegue  que considero más pleno… debo dejar libre todo aquello que no es actual, real, o no existente.
Recorridos mentales… van y vienen… total el aire es gratis.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Aceitunas: gracias!

Reproducción de Bouguerreau- óleo de 70cm x 100cm. 2010



 

Agotada, quemada por el sol… quemada realmente, cerrada mi garganta de tanto tragar… mi hija me invita a tomar un helado.

“Vamos mamá!, te invito a tomar un helado, en una heladería que quiero ir con vos… son ricos, tiene mesitas…  baratos”.

Tomo mi changuito, sabía que la heladería estaba enfrente del supermercado… me faltaba agua, vino, y nada más…

Fuimos, con mi hijita hermosa, caminamos las calles más bellas del mundo… camino ya conocido hasta el centro de la Lucila.

Hermosos los jacarandá, hermosas las casas, el sol que tanto me abriga… y ésta cerrazón en mi pecho.

Seria, sombría, dolida, valiente y sabiendo que siempre sale el sol… después claro.. Pero  para que éste salga, hay que pasar por la noche.

 Mi noche se había erguido por sobre el extremo sol de noviembre, si, era hora de replegarme, hacerme negra y espesa… enturbiar un poco todo mi ser, para realmente ver la realidad.

Ya me conozco, sé que no me gusta, que no me guste, pero también sé el costo que me trae no darme mi propio espacio, “no registrar” ya es cosa del pasado, y lo registrado “es”..  Ya no puede “no ser”.

Mis voces internas se enmudecieron, un nudo fuerte, opresivo, no me permitía pensar, respirar, decir… ya no más palabras, ya no más reparaciones, arreglos, emparches.

Tomamos el helado con mi hija, los sabores me eran casi, casi crema rusa, casi tramontana… ni el sabor podía sentirlo de tanta cerrazón, física y emocional.

Llegué a un extremo, no tan extremo como otras veces, pero mi limite se presentó en varios frentes… unas palabras aparecían en mi interior, tranquila, podes estar también así, seria, negra, muda… permítete estar también así, no tan bien, pasaron las horas… teniéndome paciencia.

Cuando arribamos a casa, retomo las  con tareas atrasadas, la pila para planchar era abundante…

Se me ocurre escuchar una música tranquila, que no me invada… pero me deje aclararme, quería hablarme, no escribirme… mis manos estaban ahora para planchar toda la ropa de la semana… me gusta planchar… alizar las líneas de las prendas, de arrugadas  que se ordenen en pilas de colores, de dueñas, de órdenes propios de un placar, de una utilidad, de un traslado sin que se caigan.

Así comencé a contarme mis ideas, me coloco mi cámara en grabación, en el bretel, me filmo planchando y me voy susurrando en un principio, mis ideas en vos cada vez más clara.

Sé que escucharse, atentamente, integra al ser. Según algún autor de los que sigo, Cristian Zeballos precisamente, habla esto de que el escucharse decir… es creativo, es generador… y así fue.

Las palabras salían, por momentos las emociones también, el nudo de la garganta parecía desenroscarse en dolores, tantos dolores recorridos… pero no me dejé vencer por la emoción, abundante, quisquillosa del tema… molesta porque me hacia esquivar los problemas reales…

Persistente pasé con los comentarios de manera estoica, dije -me dije-  las cosas que me aturdían en forma de imágenes, describí las zapatillas pampero que vendía allá por 1980 en la oficina 24 de abril… como las odio!!!

Describía, me describía todos los detalles espurios, fijos, feos, insospechados… y llegué a un bienestar suave.

Luego de algunas horas, ni tediosas, ni forzadas… suaves trascurrires desde mi cuerpo cansado, quemado, ampollado en las plantas de los pies… me sentía que había caminado por un lugar donde había brazas… y logre salir.

En mi interior surgió un pensamiento que me dio tranquilidad: tengo todo el derecho a elegir con quien quiero estar y qué tipo de experiencias quiero vivir.

 Momentos antes… Con mi hija, además de tomar helado, fuimos al supermercado, que quedaba enfrente de la heladería. Allí compre aparte de lo que necesitaba, aceitunas… rebanadas… un horror para mí comprar aceitunas ya cortadas.

A partir de allí el olor de las olivas me tiño toda la casa… pienso y trato de integrar el sentido de la aceituna en todo lo que me pasaba, nos pasaba a mi hija y a mí, en un domingo de noviembre.

Busco en google el significado simbólico de las olivas, me meto en una página que da una parábola… genial! me digo y la comienzo a leer…  http://www.tora.org.ar/contenido.asp?idcontenido=2322

“”Así como la aceituna no renuncia a su aceite a menos que sea presionada y aplastada, así también Israel regresa al bien solamente a través de la lucha y el sufrimiento". El aceite de oliva es un símbolo del fruto de la lucha; es la sabiduría que uno gana después de sobreponerse a la adversidad.”

Bueno, me di cuenta cómo era la relación  aceitunas olivas-sentires propios, qué tenían que ver las olivas con mis cuestiones más privadas…  de mí hacia mí..
Me otorgaba el significado acerca de lo que realmente estaba decidiendo: por más que sufra... o parezca sufrir caminando sobre ampollas, sintiéndome quemada, fritada al sol, tengo y cuento con la capacidad de sobreponerme ante la adversidad…

Pero sigue el universo ayudándome frente a mi caminar por la vida…

            “El simbolismo, entonces, del aceite en la aceituna, es: el mundo físico no es un fin en sí mismo. Tiene una contraparte espiritual, abstracta. Y es esto lo que le da a la existencia física su verdadero significado.”

Bueno entonces todo me quedó absolutamente claro… me quedaba en el mundo físico, en la emoción del momento, en lo acompañada que me sentí en determinadas circunstancias… pero éste no es mi fin, mi objetivo … me perdía en las apariencias, yo sé que el sentido de todo está en el “ser” no en el mundo de las formas que adquiere este “ser”.

Gracias a las aceitunas!!!!!

sábado, 8 de noviembre de 2014

Poner en juego las certezas


Bueno de vuelta acá o de ida hacia allá…

No tengo una sola certeza en donde estoy ahora.

No recuerdo si tendría que tener alguna, a esta altura de los acontecimientos.

La cuestión es que acá estoy sin libreto.
Ya es hora, al parecer, de que estrene mi yo, me agarre de éste constructo,
 confíe en mí ser…
y camine

A mis manos llegó hoy, un libro de Oshos, que habla maravillas de la meditación.  Bueno me dije, por ahí me ayuda en este día tan extraña-do desde mí…

No sé qué me pasa.

Tengo, por lo tanto, algunas pistas que me alarman.
 Me atacan pensamientos de cómo tendría que arreglar…
            arreglar…

Que verbo de porquería, siempre perseguí esto de arreglar mis defectos, mis errores, mis problemas.

Ahora... aquello en lo que me equivoco, ya no sé si es susceptible de ser arreglado… y además ya no importa que las cosas se trasformen,
 que se note que hice algo,
que no quede bien parada,
que haga y actúe de acuerdo a una idea infantil,
errónea, espuria, insulsa,
                                            poco honesta…

Todas mis ideas anteriores ya no me sirven, las tengo que actualizar,
acomodar, poner en el ruedo y permitirme ver… esperar, aceptar hasta  mi propia interioridad…
aquella que me empuja a poner mi cara, mis palabras, mis dibujos… mis bocados.

Sigo entonces… pongo al descubierto mi decisión de no estar con él.

Resultó, que necesito sentirme convencida de que esto es malo, estar con él me es nocivo, es mejor estar sola, no sentir este problema, esta manera de “y ahora que encontré, como le hago?”

La primera sensación que experimenté fue, entonces, la de negar, no!
No quiero esto, no es para mí, no estoy a la altura… él no está a la altura…
 todo una cuestión de “alturas” visuales…
desde donde me paro a mirar?.
Descubrí así que miraba desde lo "otro" en mí...

El problema ya me es claro, encontré un hombre,
tal como quería,
sensible, tierno, dulce, que me sonríe,
 que es pintor,
que me ve como una persona fuerte, podía seguir… claro.

 Podría ser mejor, pero a quien le importa!!!!

Cuando busqué perfección, encontré locura… ya me quemé con esa leche…

 la perfección, entiendo que es más patológica que normal.

 Mi cuerpo se la ingenió para que esto me llegara como un mensaje claro.

No tenía idea de que era mi malestar.

Me sentía ahogada,
me puse a dibujar, lo invito a retratarme, él accede… lo hace.

Me dibuja, lo veo en mi rostro, se confirma una y otra vez que todo lo que uno dibuja, pinta o expresa es uno mismo… sonrío, me cierro… me duelo, me pego internamente. Y ahora qué?

La música no me ayudaba, una y otra vez me convocaba hacia otros caminos,  otros sentires, anteriores al actual… no me tengo que ilusionar con él.

 Seguro es un depredador, un chupa sangre, un dolor de alma…
otro más…

Y podría anotar muchas ideas tremendistas,
amorfas y viejas,
puestas en los labios de mi mamá,
en el temor de mi papá
y en el rugido más terrorífico interno.

Mis oscuridades, mis culpas, mis ribetes teatrales se burlaban,
me saineteaban,
me aturdían… lo alejaban.

Él, consecuente como siempre, me pedía algún tipo de comunicación…
signos de interrogación ante mis dobleces, mis esquives…

Confusa, inocua, paralizada…
leo este libro de Oshos, y la respuesta que encuentro es calmar todo y centrarme.

Hago una meditación, donde suelto todo y me quedo en paz conmigo misma…
nada me decía mi ser… parecía ir por lugares que poco tenían que ver con la situación.

Pensé, medité, me masajeé las manos… tomé café, dibujé..

A caminar…

lunes, 3 de noviembre de 2014

Un dialogo tan lejano!!!


Y si la música me mete en estos recovecos,
el sentir se me hace denso…
 me hubiera gustado que viniera..
y tuve que decir que … nada solo lo dijo él… "un día complicado".
 Ayer leía lo que escribí , en vos alta para darle realidad…
es como que estoy encerrada en el atardecer de Monasterio,
 mi tiempo se cae como las hojas del árbol,
 mi ser quiere y quiere y no esperar, mas no esperar
 no hacer nada…
 y sin ganas quedo,
 bailar a los brasileros,
bailar y gritar tu nombre gritar que yo valgo…
 gritarlo hasta morirme del dolor y saber que las relaciones de años tiran y tiran fuerte ya lo sé!
 lo viví  claro que si…
aunque sé también que yo vivo cosas de manera diferente…
solo estar sin añorar…
solo respetarme respetar sola sola…
Cantaré hasta quebrar... Junto a Silvina Garré...
Encuentro de vías... óleo sobre tela
 

domingo, 2 de noviembre de 2014

La tecnología filial!!!

Croquis rápido de la ausencia yaistica...
 
Planchita mentirosa telefónica

croquis no tan rápido de la no mirada...


 

Respaldo ante las pérdicas..

 
A veces no se qué música escuchar…
Hoy me puse la selección de mantras, que hasta hace poco, me tranquilizaba.
Recuerdo algo confusamente, mis dificultades para sentirme bien, calmada y viviendo la vida….
En los acordes, cánticos y estribillos encuentro mi resistencia, mi apego… tanto  dolor, por dejar ir a mis hombres, a mi madre… a mis ideas.
Suavemente recorría las vueltas de tejido,  mi pullover amarillo al crochet…
el aire fresco entraba por la ventana,
 al igual que el sol… que siempre me acurrucó.
Otra vuelta de amarillo, un mensaje, ausencias que ya no dolían
La estupidez de otros iba ya quedando envuelta en el cantico del mantra…
Ya pasa, la siento pasar….
Hermosa es la permanencia, si podemos confiar en ella.
Hasta hace minutos, segundos, mi sentir interno era  violentado por experiencias desagradables. 
El duelo, el "dejar ir" famoso que parecía ya resuelto, adquirió ribetes feos...
La música me hace repetir una y otra vez el amor universal a Dios, a CRISNA  a mi propio camino…
Listo, una vuelta de página,
 otra ola donde quedo yo misma,
allá arriba nuevamente, como todo, ya pasó.
La palmadita en el hombro que me propicio,
mis sentires cada vez más cerca de mi voz interior,
mi interior que poco a poco se va haciendo solido,
 lentamente… descubro mi voz.
Y si, ya pasa… mi propio  respaldo es mi tesoro.