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martes, 21 de octubre de 2014

Cosas que pasan?... Caminar es maravilloso!


(referido a "encuentro entre artistas")
 
 
 
 
 
 

El camino parece que se pone más entretenido.

Un llamado, un pollo hirviendo en la cacerola, Alpha Blondy sigue cantándome “imbéciles” desde hace horas.

Me pregunto… estaré desubicada? Estaré haciendo algo mal?... no creo, ya que cualquier cosa que haga es mejor que quedarme con la intención.

Le envío  a él,  mi relato… me animo después de varios intentos que dejé en nada… me animo con el miedo de hacer algo que me exponga aun más.

 Me meto en mi mail y selecciono el link adecuado… y le envío al protagonista del relato, mejor dicho al otro protagonista, lo hago participe de mi interioridad… porque no?

Estaba pintando a mi Lucifer, sigo después de viarias entradas… con una figuración ya casi extrema,  sé que cada vez me exijo más, ya sigo el cuadro aunque me guste en estadios inconclusos.
 

La música muy fuerte con su jovialidad me ayudaba a soltar, tanto mis relatos subjetivos como mis pinceladas… pero siento que me salgo de lo establecido, que piso en terreno ya nuevo, un camino nuevo que voy haciendo paso a paso.

Éste salirme del que era supuestamente mi rol viejito… me hace sentir media ciega, media tonta, media media.. Sin mis cosas viejas aun no me siento bien… algún día lo estaré?

Retomando, Él , el otro protagonista del encuentro que relato hace un tiempito… leyó lo que escribí… y me pide de hablar por teléfono… acepto nerviosa, muy, para mi gusto…

La devolución de él, me es novedosa, primero estaba asombrado de que podía saber un montón de cosas… que no sabía del encuentro entre artistas…

Yo me reía, me decía a mí misma, como no sabía todo eso?, también me respondí mi pregunta, los hombres no saben muchas cosas…

Pero bueno, me gustaría re-significar esto que yo sentí, mis tribulaciones en torno al no beso… completando con sus comentarios. Si bien no puedo salirme de mí subjetividad, el primer obstáculo que se me presenta es el olvido, no me acuerdo que me dijo, sé que eran varias reflexiones en torno a mis decires, y también sé que me eran novedosas… no pude fijarlas en consecuencia. Entonces como tengo este impulso a saber cosas de mí por aquellas que no registro… voy a trabajar este acontecimiento.

Recuerdo que hace mucho, cuando hacia terapia de imaginación activa con Guillermo Steffen, fallecido ya hace diez años, siempre cuando no sabía que había pasado, me decía que lo imagine, o que lo invente… recurso terapéutico e imaginativo que uso mucho en mis clases, cuando no sabemos qué hacer, nos queda el terreno infinito de la libertad.

Entonces voy a imaginar que me dijo este hombre, la otra parte del encuentro entre artistas…

Primero le gustó mucho tener un registro de mi interioridad, saber cosas que él, sumido en la vorágine de la salida con una mujer, no pudo deducir… intuir.

También registró el momento donde nos acariciamos las manos, pero lo sintió con más intensidad… que yo, igual sé, me consta que cuando estudiaba mis dedos con el detalle que solo un dibujante, un pintor puede hacer, me era hermoso… me gusta mucho este tipo de sensibilidad inusual, ante lo más cotidiano.  Éste tipo de contacto es para mí una comunicación realmente desde el alma.

Con el paso del tiempo, los años, los conocimientos que vamos adquiriendo, aprendí que hay que ser uno mismo. Mirarse y observarse con la curiosidad de un niño, estar atenta a ver que me gusta, que me hace sentir bien… que me pasen el dedo por mis manos, tal como un escultor lo haría con la arcilla para conformar un dedo… me encanta!, éste tipo de presión, que moldea y aprende cada detalle, este sentido del tacto tan particular… sé que lo manejo también. Al ser artista, cuando tocamos algo, estamos atentos a sus texturas, su tensión, su equilibrio con lo otro, su continuidad, su calor, su vinculo… y que otra persona, pueda estar en sintonía en este aspecto, me hace sentir acompañada en un nivel profundo.

Ser así, para las personas que no cuentan con una percepción  exacerbada, puede no significar nada, o quizá poco, igual me pregunto si realmente es una comunicación íntima, éste encuentro entre sensibles, digamos, o es no poder salir realmente de nosotros mismos.

Voy poniendo aquí, las ideas que me asaltan al escribir, quizá me valla del hilo del relato, pero me suelo dar estas licencias, espero no tensionar… lo más importante a la hora de vincularse con otro… es poder dejar de ser … uff llegué a un pensamiento viejísimo, que me ha hecho trastabillar mucho. Va de nuevo…

Lo que importa no es dejar de “ser” justamente, si no salir del orgullo, no creer que éste sea solo el único medio para vincularse, la semejanza… no. Pienso que es como una simbiosis, o una fagocitación … solo fundiéndonos nos place… ah! Cuando el problema es ¿ si no se funde, si no me lo puedo comer? Como soy con alguien al que no lo puedo   a s i m i l a r?  Cómo será compartir algo con el otro.. en tanto  lo otro de mí.

Sigo con la libre imaginación transversalizando sentidos, él se reía de la imagen de Julio Boca, que coloqué como una analogía con el relato. Le pareció … divertido,  a mi me cuesta explicar éste hecho, las relaciones que establezco al elegir una imagen ya forman parte de mi olla creativa, me cuenta pasar a una linealidad discursiva, pero acá podría decir que al hablar de un encuentro anterior con otro artista… esta imagen de Boca acariciando el piso me remitía directamente.

 Lo que realmente me desconcierta es que  yo desconocía que el hombre actual que estaba conmigo, era artista, docente igual que yo, me sorprendió y no, ver que había elegido tan a mi medida-necesidad… de ir cerrando aquel primer encuentro con un artista ya muy lejano.

Quizá los ciclos que fui viviendo comienzan a cerrarse. Aquella lejana locura fue un tsunami para la estática vida que me auto imponía, sin ser más que lo que muestra la foto de Boca, ya me modificó absolutamente cada molécula, y a partir de allí supe lo que quería…  se oponía absolutamente a todo lo que estaba viviendo.

Como tengo la particularidad de que me es mejor sufrir, que pasarla bien, todos los años subsiguientes tomaron la forma de desgarro, de desmiembre espiritual, físico, material… así el universo me fue generando experiencias donde esto tendía a serme solicitado… actualmente en el presente no me creo lo que escucho, tanto de afuera como de adentro.

Los cambios que produce no creerse mucho todo… son geniales, hasta parece que puedo estar en paz, ser asertiva y efectiva.

Pero retomemos… el otro protagonista del relato agregó el comentario que no sabía porque no me besaba, si bien yo podría decir que he hecho lo posible desde mí, como para que quede claro el mensaje: si.

Creo entender, quizá más adelante tenga otra información, que cerca de los cincuenta años a los hombres les resulta difícil saber qué les pasa, tienen como todo encerrado y desconocen cómo manejarse emocionalmente. Culturalmente tienen cierto peso práctico, que los empuja a una exterioridad en detrimento de su interioridad. Quizá me equivoque, pero me pareció atisbar este estar para afuera, desenvolverse eficientemente en circunstancias en las que yo me hubiera echado a llorar… , los hace como inactivos subjetivamente, los paraliza…  recuerdo que no tuve esto en cuenta en esta salida. Directamente me olvidé… y solo estaba pendiente de mis sentires, que en el exterior solo eran acompañados, más no correspondidos.

Creo entender que esta retención, ésta suspensión de expresión emocional jugó acá y determinó todo un dialogo de gestos, suspiros, armas femeninas que no sabía siquiera si eran posibles aplicar. La cultura de las películas parece que fertilizó mi arsenal de herramientas interno. Hasta fue divertido…

Las formas que adquiere el encuentro me son novedosas… horas que trascurren, reírse hasta descostillarse de la oreja de Jonnhy Deep…  y demás detalles del hacer artístico, igual ahora se agrega la sensación de la otra parte, su sentirse muy bien… su comodidad, su bienestar, su percepción de la belleza del saberse, de la comprensión de las dificultades de la falta de amor.. Aquella que sustenta, no cualquiera…
 

 

 

lunes, 13 de octubre de 2014

Encuentro entre artístas


Alegrías que pasan.

Reírse, mucho, casi hasta no poder más…

Extraño sentir, estoy?, es?

No lo sé… perdida, sola y acá mis pinturas… mis hombres

El sol me ayuda, aunque no entiendo, seré disonante? No importa, hay que ser a toda costa.

Nos reímos de lo lindo juntos! Reírse, compartir ser juntos… y los besos que no fueron.

Siempre huyo, anoche no fue así…

Podría haberlo besado yo?, quería besarlo enredarme en esos sedales ya olvidados… pero no lo hice.

Me reservo después de la partida de todos mis hombres… después de haber luchado por mi… sola creo que puedo..

Lamento no ser la que fui, me era cómodo mi lugar, ahora tengo que reflexionar cada momento.. Como quiero que sea él?, pongo adelante lo que quiero? Y me dejo llevar por eso?. No solo veo lo que es…










No me beso, no nos besamos… que lastima, me hubiera gustado, saber su gusto… pero no sabía si era yo o si era él. Ser permeable a los inconscientes de otros, me confunde, y si estoy  así, sé que es mejor no actuar. El acto es de los hombres… yo siento… ganas de que me bese.

 

 


Que día es hoy?

No importa.
Estaba en la cocina, luchaba entre jugar con el perro, y sacarme este pesar.
Los relatos de mi pequeña me hacían bien, aunque la concentración se atravesaba con el pesar...

 Otro hombre que pasa y no llama más, otro de los seres que me niega el universo, la soledad no se correspondía con el calor de su mano, descubriendo la mía...

 Era linda su curiosidad por verme, tocar cada parte de mis dedos... Me miraba y tocaba mi mano derecha con si fuera algo novedoso y extraño. Confianza de artista, confianzudo como aquel otro pintor, sensible  sabía nombrarlo yo.
Si bien me es un desconocido, su estudio de mano, su sentido del olfato sumido en mí pelo... me era  cercano.

Estudiada cada región de mi mano, como si fuera un óleo... Raro, muy raro sintiéndome tan integra...


En otra época, esto me pasaba inadvertido, en el taller de aquel pintor, sentí también caricias, pero no estaba como ahora, hoy siento partes mías mas en mi, mi claridad interna ya no es negada rotundamente, qué bueno! Hice tanto para querer esta interioridad, este saber femenino... Mi vasaliza está protegida, mi intuición funciona y no es negada rotundamente.
Julio Boca, analogía en imagen con el relato.
 


Después de ese contacto me desoriento... él   suspende ese diálogo sensible entre artistas, esa curiosidad por cada marca, línea, temperatura… hice algo mal? Me pregunte, lo mire altivamente, me acerque, lo mire a los ojos... Y quería un beso...
 Pero no.

 Nos trasladamos hacia el interior del café Biblioteca, y la onda ya se derivo en otra sensación.


Me conozco, claramente  sentí que no fue... Que ya no había esa vibración reciente... Estoicamente emprendí el regreso, camino por Cabildo hacia mi colectivo, y siento el pesar, mi interior se aterró... El glaciar de las citas últimas apareció y me comencé a decaer...
 


Me tiento en tomarlo del brazo, trasformo este impulso natural propio, en algo que no es... Me siento incomoda con esta experiencia negativa... Y cuando me descuido mi guardia. Me tomo de su brazo, caminemos juntos...

 Cuando busco mi parada, su brazo se deslizó  y nos tomamos de la mano, bello contacto... Que al apurarme se diluyó suavemente.


Viene mi colectivo, subo, pido mi boleto... Y ya... Este bloque mental surge en mi pecho...


No duermo, me manda mensajes por celular... Nos reímos aun más del benteveo…


Pasan horas, una dos... Y el pesar toma más consistencia, porque no me beso...

Lo habré rechazado? le abre cortado la mirada, lo abre mirado aterrorizada? Que cara puse cuando él me olía el pelo?


No encontré respuesta positiva en mí, evidentemente algo transmito... Para que este repliegue sea real.


Horas, con el pesar en mi pecho... No pintar, no dibujar, no hacer... Abatida, menos que en otros momentos, menos que mi estabilidad... Menos, menos, fallo en la salidas... Pero ésta había sido linda... Que paso...
 


La cena que no había pensado, las horas que pasaron y yo sin hacer lo que siempre hago, planche, rápido... Con la adolescente me saco fotos, intento serme... Ser con ella, con su proximidad...


Comemos, hablamos, siento el pesar.. Escucho un mensaje en el celular... Seguro es un mail, como los tantos que recibo de publicidad... Voy a mirar y era un whatsapp. Era él.


Me solicitaba hablar por teléfono fijo, le paso el número, llega su hija y el quiere hablar con ella, me pide media hora... Sin querer queriendo le mandé mal mi número…

 Yo ya sin el pesar en mi pecho... Resurjo. Surjo por la noticia, por su pedido... Mi corazón comienza a batir dentro de mis costillas, el bombeo es tan estrepitoso que me cuestiono si será bueno.
Intento hacer una idea que me surgió en video, fotos de mi hija mayor y mías... Encuentro la música, descargo esos pianos que encontré hoy hace 10 horas... Beso y abrazo a mi pequeña... La siento ahora si, en mi corazón...

Subo, me acuesto y me llama... Hablamos, habla casi una hora... Tranquilo, pausado, anecdótico, suave, con belleza... Y me dice lo bien que se sintió en la salida, lo bien que sorteamos tanto dolor... Y sigue y sigue... Le cuento un poco...de mis manos.


De mi falta de sueño, de mi sensación inconclusa... Y dice  de vernos mañana... Vasaliza (simbolizando mi intuición) saltaba dentro de mi delantal... Y me comienza a explicar que le había pasado, su situación de angustia, como sintió que había descendido... Aclarándome totalmente.. Ese corte, ese cambio de frecuencia que creía haberlo generado yo..

 Y yo no pude por mi mismo sentir que había sido él... El que no pudo por sus cosas...

 Qué bueno que cuando me pregunto algo, luego de un lapso de tiempo, quizá inentendible para mí, me llega la repuesta, creo que estoy madurando, creo que voy caminando sobre mis piernas, creo  ser.