| pintura al óleo- tamaño personal |
viernes, 14 de noviembre de 2014
jueves, 13 de noviembre de 2014
Un ángel para tu soledad... Indio Solari
| cuadro pintado al óleo, 0.50 cm x 0.70 cm-2010 |
Un ángel
para tu soledad:
Ya sufriste cosas mejores
que esta, y vas a andar esta ruta…
hoy cuando anochezca
Tu esqueleto te trajo hasta aquí, con un cuerpo hambriento
del hoy
y aquí gracias a Dios uno no cree en lo que oye
Ángel de la soledad, y de la desolación, preso de tu ilusión
va a bailar a bailar bailar.
Es tan simple así , no podes elegir, claro que no siempre…
ves?… resulta bien
Atado con doble cordel, el disimular… no queres mirar
mañatado
queres foguear y arremolinar…
Me dedico a probar y exaltar, tu secreto es, la suerte del
principiante, no puede fallar
Alguna vez quizá se te va la mano, y las llamas enteras
invaden tu cuerpo, y caes en manos de el Ángel de la soledad y el gracias a
Dios tampoco cree en lo que oye.
Ángel de la soledad y de la desolación, preso de tu ilusión
vas a bailar a bailar bailar…
Por mis penas bailar, y por tu soledad…
INDIO SOLARI.
miércoles, 12 de noviembre de 2014
solo ser ...

Otro día que
pasa, otras claridades que me atraviesan, claras ideas, claros malestares…
asombros tan así!
Y si me
asombro de mis propias respuestas, de mi posición firme, solida, clara,
sostenida hacia el exterior… hice tanto… tanto para ir llegando a esto!!!
Al final
vivir es más fácil de lo que me imaginé.
El ser
coherente con mis necesidades verdaderas, no las inventadas… las puestas de
afuera… me da un suave respirar, una suave noche sin dormir… un suave dolor de
manos.
Sin criticarme, sin verme desde la vereda del mal, todo es
más simple.
Concecuencias, pensar y hacer
Recorridos mentales…
van y vienen…
Deepack
Chopra dice en el audiolibro “el ser superior”,
todo lo creas dentro de ti…
En otra
parte… comenta una legenda, donde hay un buey atado con una cuerda a un poste
en el medio del desierto.
Este animal
camina todo el día… camina y camina “pensando” que va recorriendo muchos
lugares, que recibe muchas experiencias… se esfuerza en aprender de éstas… y al final
del día “siente” que ha recorrido mucho…
En verdad a
caminado menos que los animales sueltos, y además no a llagado a ninguna parte.
Cada vez que
recorro mi interioridad, recuerdo ésta leyenda… cotejo entonces que hay afuera
de mi pensar… si es que realmente di vueltas atada a pensamientos, necesidades,
creencias a manera de “cuerdas”, que me hacen sentir que caminé, cuando en
realidad me limité-até a un surco del
pasado.
Simple y claro...
La simplicidad
es una cualidad tan hermosa para mí.
Sospecho de
lo complicado… lo abundante en detalles, en oscuridades, en
explicaciones.
Descartes
afirmaba allá por el 1400, que si es necesario dar dos explicaciones de la
existencia de Dios, es porque no es la explicación perfecta.
Ya enuncié
por allí mi relación con la perfección… no me parece importante como un bien en
sí mismo, igual creo que orienta en la vida, tender hacia lo que está bien… agregando
el “para todos”…
Importante esto
de tender hacia el bien más general posible, no mirar solo el espacio personal,
lo inmediato… ya lo afirmó el viejo Aristóteles cuando describe al hombre
prudente.
Igual entiendo
que lo más general se puede afrontar, tener en consideración, solo si hemos
incursionado en nuestra propia vida.
No tiene mucho asidero mirar afuera, tener
en cuenta a los demás, si –como afirma Deepack Chopra- te habitas como si
fueras un desconocido.
Entonces primero
es necesario habitarse. No solo ser una simple víctima del trascurrir de los
acontecimientos.
El habitar-se
en mi recorrido, tomó la forma del pensarme.
Por lo menos en este primer
momento de autoconocimiento.
En mi cabeza
deambularon pensamientos, discursos, gritos, aullidos, formas pliegues, colores…
una interioridad mental que podríamos denominar como abundante.
Esta constante en el discurrir de mis pensamientos,
es la de solo mirarme, observarme, criticarme, solaparme…
La de
volverme sobre mí una y otra vez, es lo que desde la cultura, se denomina:
pensamiento subjetivo, sí, soy subjetivista, mi vida se complica y se arregla
por este medio, el deambular de mis estados mentales.
Igual pareciera
que era fundamental venirme hacia mí misma, que al final era y soy la única que
estaba y continúo estando, en una circunstancia particular… la única que sustenta todo lo que es la realidad
para mí.
Pero con el
tiempo, entiendo que el habitarse, el
recorrerse, si bien puede comenzar por lo mental, debe tener un despliegue en
el exterior.
Con todo, el
desarrollo de la vida es tan creativo que quizá lo esté cortando al delimitarlo
a lo concreto, a un despliegue que considero más pleno… debo dejar libre todo
aquello que no es actual, real, o no existente.
Recorridos mentales…
van y vienen… total el aire es gratis.
Etiquetas:
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mujer que corren con lobos
lunes, 10 de noviembre de 2014
Aceitunas: gracias!
![]() |
| Reproducción de Bouguerreau- óleo de 70cm x 100cm. 2010 |
Agotada,
quemada por el sol… quemada realmente, cerrada mi garganta de tanto tragar… mi
hija me invita a tomar un helado.
“Vamos mamá!,
te invito a tomar un helado, en una heladería que quiero ir con vos… son ricos,
tiene mesitas… baratos”.
Tomo mi
changuito, sabía que la heladería estaba enfrente del supermercado… me faltaba
agua, vino, y nada más…
Fuimos, con
mi hijita hermosa, caminamos las calles más bellas del mundo… camino ya
conocido hasta el centro de la Lucila.
Hermosos los
jacarandá, hermosas las casas, el sol que tanto me abriga… y ésta cerrazón en
mi pecho.
Seria, sombría,
dolida, valiente y sabiendo que siempre sale el sol… después claro.. Pero para que éste salga, hay que pasar por la
noche.
Mi noche se había erguido por sobre el extremo
sol de noviembre, si, era hora de replegarme, hacerme negra y espesa… enturbiar
un poco todo mi ser, para realmente ver la realidad.
Ya me
conozco, sé que no me gusta, que no me guste, pero también sé el costo que me
trae no darme mi propio espacio, “no registrar” ya es cosa del pasado, y lo
registrado “es”.. Ya no puede “no ser”.
Mis voces
internas se enmudecieron, un nudo fuerte, opresivo, no me permitía pensar,
respirar, decir… ya no más palabras, ya no más reparaciones, arreglos,
emparches.
Tomamos el
helado con mi hija, los sabores me eran casi, casi crema rusa, casi tramontana…
ni el sabor podía sentirlo de tanta cerrazón, física y emocional.
Llegué a un
extremo, no tan extremo como otras veces, pero mi limite se presentó en varios
frentes… unas palabras aparecían en mi interior, tranquila, podes estar también
así, seria, negra, muda… permítete estar también así, no tan bien, pasaron las
horas… teniéndome paciencia.
Cuando arribamos
a casa, retomo las con tareas atrasadas,
la pila para planchar era abundante…
Se me ocurre
escuchar una música tranquila, que no me invada… pero me deje aclararme, quería
hablarme, no escribirme… mis manos estaban ahora para planchar toda la ropa de
la semana… me gusta planchar… alizar las líneas de las prendas, de
arrugadas que se ordenen en pilas de
colores, de dueñas, de órdenes propios de un placar, de una utilidad, de un
traslado sin que se caigan.
Así comencé
a contarme mis ideas, me coloco mi cámara en grabación, en el bretel, me filmo
planchando y me voy susurrando en un principio, mis ideas en vos cada vez más
clara.
Sé que
escucharse, atentamente, integra al ser. Según algún autor de los que sigo,
Cristian Zeballos precisamente, habla esto de que el escucharse decir… es
creativo, es generador… y así fue.
Las palabras
salían, por momentos las emociones también, el nudo de la garganta parecía desenroscarse
en dolores, tantos dolores recorridos… pero no me dejé vencer por la emoción,
abundante, quisquillosa del tema… molesta porque me hacia esquivar los
problemas reales…
Persistente pasé
con los comentarios de manera estoica, dije -me dije- las cosas que me aturdían en forma de
imágenes, describí las zapatillas pampero que vendía allá por 1980 en la
oficina 24 de abril… como las odio!!!
Describía,
me describía todos los detalles espurios, fijos, feos, insospechados… y llegué
a un bienestar suave.
Luego de
algunas horas, ni tediosas, ni forzadas… suaves trascurrires desde mi cuerpo
cansado, quemado, ampollado en las plantas de los pies… me sentía que había caminado
por un lugar donde había brazas… y logre salir.
En mi
interior surgió un pensamiento que me dio tranquilidad: tengo todo el derecho a
elegir con quien quiero estar y qué tipo de experiencias quiero vivir.
Momentos antes… Con mi hija, además de tomar
helado, fuimos al supermercado, que quedaba enfrente de la heladería. Allí compre
aparte de lo que necesitaba, aceitunas… rebanadas… un horror para mí comprar
aceitunas ya cortadas.
A partir de
allí el olor de las olivas me tiño toda la casa… pienso y trato de integrar el
sentido de la aceituna en todo lo que me pasaba, nos pasaba a mi hija y a mí,
en un domingo de noviembre.
Busco en
google el significado simbólico de las olivas, me meto en una página que da una
parábola… genial! me digo y la comienzo a leer… http://www.tora.org.ar/contenido.asp?idcontenido=2322
“”Así como la aceituna
no renuncia a su aceite a menos que sea presionada y aplastada, así también
Israel regresa al bien solamente a través de la lucha y el sufrimiento".
El aceite de oliva es un símbolo del fruto de la lucha; es la sabiduría que uno
gana después de sobreponerse a la adversidad.”
Bueno, me di
cuenta cómo era la relación aceitunas olivas-sentires
propios, qué tenían que ver las olivas con mis cuestiones más privadas… de mí hacia mí..
Me otorgaba el significado
acerca de lo que realmente estaba decidiendo: por más que sufra... o parezca
sufrir caminando sobre ampollas, sintiéndome quemada, fritada al sol, tengo y
cuento con la capacidad de sobreponerme ante la adversidad…
Pero sigue
el universo ayudándome frente a mi caminar por la vida…
“El simbolismo, entonces, del aceite en la aceituna, es: el mundo
físico no es un fin en sí mismo. Tiene una contraparte espiritual, abstracta. Y
es esto lo que le da a la existencia física su verdadero significado.”
Bueno entonces todo me quedó absolutamente claro… me quedaba en el
mundo físico, en la emoción del momento, en lo acompañada que me sentí en
determinadas circunstancias… pero éste no es mi fin, mi objetivo … me perdía en
las apariencias, yo sé que el sentido de todo está en el “ser” no en el mundo
de las formas que adquiere este “ser”.
Gracias a las aceitunas!!!!!
sábado, 8 de noviembre de 2014
Poner en juego las certezas
Bueno de
vuelta acá o de ida hacia allá…
No tengo una
sola certeza en donde estoy ahora.
No recuerdo
si tendría que tener alguna, a esta altura de los acontecimientos.
La cuestión
es que acá estoy sin libreto.
Ya es hora, al parecer, de que estrene mi yo, me
agarre de éste constructo,
confíe en mí ser…
y camine
A mis manos
llegó hoy, un libro de Oshos, que habla maravillas de la meditación. Bueno me dije, por ahí me ayuda en este día
tan extraña-do desde mí…
No sé qué me
pasa.
Tengo, por lo
tanto, algunas pistas que me alarman.
Me atacan pensamientos de cómo tendría
que arreglar…
arreglar…
Que verbo de
porquería, siempre perseguí esto de arreglar mis defectos, mis errores, mis
problemas.
Ahora...
aquello en lo que me equivoco, ya no sé si es susceptible de ser arreglado… y
además ya no importa que las cosas se trasformen,
que se note que hice algo,
que no quede bien parada,
que haga y actúe de acuerdo a una idea infantil,
errónea, espuria, insulsa,
poco honesta…
Todas mis
ideas anteriores ya no me sirven, las tengo que actualizar,
acomodar, poner en
el ruedo y permitirme ver… esperar, aceptar hasta mi propia interioridad…
aquella que me empuja a poner mi cara, mis palabras, mis dibujos… mis bocados.
Sigo
entonces… pongo al descubierto mi decisión de no estar con él.
Resultó, que
necesito sentirme convencida de que esto es malo, estar con él me es nocivo, es
mejor estar sola, no sentir este problema, esta manera de “y ahora que
encontré, como le hago?”
La primera
sensación que experimenté fue, entonces, la de negar, no!
No quiero esto, no es para mí,
no estoy a la altura… él no está a la altura…
todo una cuestión de “alturas”
visuales…
desde donde me paro a mirar?.
Descubrí así que miraba desde lo "otro" en mí...
El problema
ya me es claro, encontré un hombre,
tal como quería,
sensible, tierno, dulce,
que me sonríe,
que es pintor,
que me ve como una persona fuerte, podía seguir… claro.
Podría ser mejor, pero a quien le importa!!!!
Cuando busqué
perfección, encontré locura… ya me quemé con esa leche…
la perfección, entiendo que es más patológica
que normal.
Mi cuerpo se la ingenió para que esto me
llegara como un mensaje claro.
No tenía
idea de que era mi malestar.
Me sentía
ahogada,
me puse a dibujar, lo invito a retratarme, él accede… lo hace.
Me dibuja,
lo veo en mi rostro, se confirma una y otra vez que todo lo que uno dibuja,
pinta o expresa es uno mismo… sonrío, me cierro… me duelo, me pego
internamente. Y ahora qué?
La música no
me ayudaba, una y otra vez me convocaba hacia otros caminos, otros sentires, anteriores al actual… no me
tengo que ilusionar con él.
Seguro es un depredador, un chupa sangre, un
dolor de alma…
otro más…
Y podría
anotar muchas ideas tremendistas,
amorfas y viejas,
puestas en los labios de mi
mamá,
en el temor de mi papá
y en el rugido más terrorífico interno.
Mis
oscuridades, mis culpas, mis ribetes teatrales se burlaban,
me saineteaban,
me
aturdían… lo alejaban.
Él,
consecuente como siempre, me pedía algún tipo de
comunicación…
signos de interrogación ante mis dobleces, mis esquives…
Confusa,
inocua, paralizada…
leo este libro de Oshos, y la respuesta que encuentro es
calmar todo y centrarme.
Hago una
meditación, donde suelto todo y me quedo en paz conmigo misma…
nada me decía mi
ser… parecía ir por lugares que poco tenían que ver con la situación.
Pensé,
medité, me masajeé las manos… tomé café, dibujé..
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