miércoles, 25 de mayo de 2022

Relatos de algunas experiencias privadas

 


    Son años los que pasaron, hoy busco como ayer escribir, pero ahora no para decirme que soy rara, ni que mis pensamientos son confusos e infantiles. Hoy ya no puedo pensar y sentirme así: en falta.

    Al parecer el camino de la vida es muy rico, la imagen que tenía desde hace mucho tiempo, era una ciénaga que no dejaba de tragarme, de ahí esta escritura tan rígida, tan triste, tan menoscabante – si es que existe el termino-.

    Lo que digo aquí arriba es muy ilustrativo de lo perdida que me experimentaba, y esto lo digo sin ánimo de crítica, solo quiero ser objetiva y descriptiva. 

    Mi intención ahora es quizá alumbrar el camino de alguna otra mujer que haya pasado por mi experiencia. Puede ser que al no escucharme una de mis hijas, y ya explicare el porqué, intente expandir mis enseñanzas de vida más allá, a otras “hijas” artificiales y postizas que quizá colmen-calmen mi dolor, un dolor suave pequeño pero incisivo dentro del pecho.

    He tenido dolores muchos más fuertes incluso, pero este me agarra en un momento donde la claridad me hace tenerlo presente y hacer todo para solucionarlo.



 Pero relato un poco desde donde vengo:

    Viví quizá 18 años sin sentir la mayoría de mis incomodidades, pasándolas al terreno de “mis locuras”, y esto me adiestró… ¡claro! como a un perro, a solo obedecer, a decir “si” cuando veía locuras e insensateces por doquier. Además, mi naturaleza rebelde se desgarraba y con ella se iba la cordura interna, las reflexiones filosóficas, mis deseos simples de bienestar y mi integridad como persona.



    Dentro de todo fue positivo –aunque tengo mis dudas- puesto que de no haberlo hecho de esta manera quizá estaría ahora debajo de una zanja por San Martín, o quizá Palermo.

     La cuestión es que opté por ser una mujer buena, decir si a todo y comportarme como se esperaba que lo hiciera.



    La experiencia fue de los más variopinta. Nunca un momento de paz, de descanso. Nunca sabía que iba a pasar en la hora siguiente, ni en mis partos estuve segura, siempre pasaba algo, operaciones, viajes, alarmas de suegra con presión alta, caídas y fracturas de cadera… cambios, más alarmas, pesares, quiebras económicas, mudanzas imposibles, falta de tiempo, falta de cosas, falta de afecto, indiferencias infinitas.

     El perfil del ex, o más bien el psicópata, solo sabía cómo confundirme, por esto opté por pintarlo, dibujarlo, hacer grabados de sus manos mientras dormía… porque siempre él dormía mientras yo no podía bajar la guardia nunca.




    Una sola vez me acosté a llorar… puesto que veía claramente que él me expulsaba de mi casa por ser yo una olímpica basura… cosas que él me fue haciendo sentir claramente pasito a pasito o simplemente con la impunidad de los perversos.

    Ese momento fue muy doloroso, claro, aun no entiendo como pude erguirme y ser yo la que le puse abogada para que se vaya, claro él era un psicópata de libro, y ahora después de 10 años de separada puedo decir –creo- las cosas como son. 

    Asesorándome con videos de Youtube hacía años que buscaba información acerca de los psicópatas, y si bien encontré mucha información, fue mi psicóloga que me aclaro que no haga nada, que solo siguiera con lo que siempre hacia. 

    Aunque me era imposible seguir como antes, la información y escucharlo lo que me decía era francamente como bombas atómicas, con cambiar una bolsa de lugar se enfureció tanto que me arrincono contra la heladera de forma muy impulsiva.

    Ese hecho fue un quiebre para mí. Aunque no pude denunciarlo por violencia, fui absolutamente sola a la comisaria de la mujer, mi mama no me quiso acompañar… y ella estaba en la casa cuando me zamarreó tan fuerte.

    En la comisaria la tarada de la mujer policía me asustó más, diciéndome que si lo denunciaba él no podía estar cerca de la casa y pobre! Era tan buen padre que no podía hacerle eso.

     No se lo hice… aún estaba dentro de esa orbita de obedecerle… pero se me ocurrió ir al hospital de Vicente López y dejar constancia que me golpeó, el médico firmo atestiguando los moretones. Hasta ahí llegue como mujer del psicópata.

    Luego claro que me mande tantas pelotudeces que quizá no alcance nada para mejorarme, pero es lo que pude. una es la siguiente: llamé a su abogado y le conté la situación, me parecía un buen hombre, pero era el enemigo. 

    Me dijo que no lo denunciara. De ahí en más se llevó las cosas y quiso sacarme mis hijas todo el tiempo, aún hoy sigue con la misma tónica. A una de mis hijas no puedo verla con la regularidad que me gustaría, sé que piensa que soy una madre de mierda, tal como él le da a entender minuto a minuto.

    Los psicópatas son muy fáciles de detectar, son increíblemente seductores, te colman tus deseos más locos y simples, y de forma sistemática te van minando la personalidad, dudando de todas tus palabras, percepciones, sensaciones. Además, completan algunas de las situaciones con indiferencia, apatía, malestar y así yo como mujer no sabía si él estaba bien o mal, si estaba bien conmigo o si le era una molestia.



    Igual con esta descripción no intento agotar las características, ni digo las más relevantes. Puesto que hay personas que saben del tema.

     En mi caso, al estudiar psicología fui viendo que él reaccionaba como si estuviera estresado todo el tiempo, sacaba un cuchillo del auto ante una mujer que cruzaba la calle, me usaba mi nombre como se le ocurría y me confundía a mí, no diciéndome bien el tipo de cuenta o lo que tenía que preguntar en el banco, y cuando me mandaba a hacer frente lo hacía sin los datos correctos cosa que no podía usar la plata del banco… además que me miraban como si fuera una impostora por no saber nada.

    Estas maneras tan raras de ser a mí me confundían, además para los demás era tan generoso, tan buen tipo!. A los amigos les pagaba deudas, alquileres, cenas, les prestaba plata cuando no teníamos (se suponía) ni para comprar sillas.

    El psicópata que yo experimente durante casi 2 décadas se la pasaba hablando por teléfono con todos sus amigos, y cuando vivía era a su madre que llamaba una vez por hora… así 15 años. 

    Yo sabía que eso no era normal, y lo hable con un psicólogo al que fui durante 10 años, que al final no se para que mierda iba, puesto que nunca me ayudo en nada en relación a una persona narcisista y psicopática. Al contrario, se suponía que él me ayudaba a que cuide la relación… este psicólogo se llamaba Guillermo Steffen, que quizá para alguien habrá sido bueno, a mí nunca me avivo de este lio en la que estaba enredada.

    En cambio la que me ayudó mucho con mi hija mayor fue la mujer de Guillermo y su socia Beba, que fue espectacular!. Beba me aclaraba que él no me ayudaba, puesto que solo colaboraba con las cosas externas. Se refería así a esta distancia, esta indiferencia que me hacía sentir tan poca cosa a su lado.

     Además, había algo tan degradante en su actuar cotidiano, solo él sabía qué hacer con las nenas, solo él sabía cómo educarlas, ayudarles, criarlas, ¡todo! Yo me sentía fatal la mayor parte del tiempo, nunca sabía que podía hacer de comer, si comíamos antes o después de las nenas, si le gustaba lo que hacía, y así miles de cosas que preferí olvidar…

    Hay que imaginar en qué circunstancias uno puede dar el ejemplo con sus hijos, y que queda como imagen femenina en mis dos hijas después de haberme sentido perdida durante tanto tiempo. Y no digo esto para justificarme, puesto que no he hecho otra cosa que ver cómo ser cada vez mejor mujer, madre y ser individual. 

    Solo sabe Dios lo que cuesta solo ser una misma sin odiarse, sin criticarse… no hay que ir lejos, en todos los escritos está la huella de una crítica feroz, los diálogos internos que sufrí durante años son lapidarios y… ajenos. Esto era parte del síndrome post-traumático que experimente por tantos años. No era una falla en mi esencia.

    Ahora después de introducirme al Curso de Milagros, un poco pude ir manejando esos gritos internos hirientes. Ahora estoy bien, por esto puedo escribir estas cosas que viví hace tiempo.

    Lo raro es que veo que muchas mujeres pasaron por esto, no conozco ninguna directamente, solo en los diálogos de los videos de YouTube. Solo encontré 2 psicólogos en dicha plataforma que hablaban de estos psicópatas integrados uno es Iñaky Piñuel y otro algún día lo encontraré.

    Otra cosa rara es la cantidad de mujeres que al yo sugerir esta historia de psicópatas integrados salen corriendo porque están en una relación así, y deciden no enterarse para seguir sosteniendo esa seudo relación. Es algo extraño eso de saber que está mal y a la vez no salir del quilombo. Para mi es inaudito y si la pienso… es inmoral, algo de la psicología Junguiana me dice que es inmoral con el ser propio.

El tema como se notará no se agota aquí, pero por algo se empieza.

Nos leemos en la próxima. 

Las imágenes son cuadros míos, que refieren a cada situación. 



 

 


lunes, 1 de marzo de 2021

Relato acerca de los talleres que imparto on-line

 

A cargo de Viviana Celano, docente con orientación en pintura y artista plástica.

Cuenta, además con formación filosófica en la UBA, (60 % aprobada), es Perito Grafóloga y además posee una formación junguiana con Carlos Menegazo.

 

    El encuentro para realizar una actividad artística es muy satisfactorio, en muchos sentidos. Pero solo se disfruta con placer realizar una mancha o simplemente jugar con los colores, luego de dejar atrás expectativas impuestas por la sociedad.    




    El lugar donde habitamos no solo nos impregna de información, alimentación y herencia de conductas, también nos delimita el espacio de satisfacción que todos nos permitimos. Las actividades artísticas se introducen en esos límites y los hacen tambalear, de ahí que nos sintamos medios tontos al pintar, o simplemente afirmemos que “esto no es para mí”.


    Así vamos renunciando a este ámbito que nos llevaría más allá de lo simplemente establecido, que, convengamos, es lo mínimo posible, para uniformar a todos en algo manejable y dócil ante las órdenes y leyes establecidas.


    Justamente en estos tiempos cuando las libertades mínimas dejaron de ser posibles, es que necesitamos introducirnos en ámbitos donde el crear sea algo garantizado. Pero aquí hace falta una dirección firme y permisiva a la vez, que otorgue la palabra precisa y apuntalamiento específico y con conocimiento de los límites que todos poseemos por compartir una educación común.






    Esto traducido en un lenguaje digamos de los niños, solo se afirma (al ponerse a pintar) que no saben hacerlo bien y la actividad finaliza antes de comenzar. Esto como mínimo, es llamativo, que chicos de 6 años se sientan exigidos según parámetros ideales que poco tienen que ver con sus experiencias y posibilidades motoras. Entendiendo esto como una idea o creencia general, y desde hace años me dedico a mostrar que no importa en absoluto como salen las expresiones artísticas, se puede o no… lograr algo aceptado, para lo que significa ponerse a jugar con los colores poca o ninguna importancia tiene.



    De esto se trata, al hacer pintura, el pintar nos hace bien, y mucho. Está recomendado por los profesionales de la salud psíquica y física. Pero como es efectivo y la gente se enferma menos, no tiene mucha prensa. Desde el año 2009 le he dado clase a psicólogas, pedagogas, profesionales, docentes etc., y todos maravillados de como producían resultados más allá de sus expectativas más exigentes. Por esto el pensar en el resultado es algo inútil, porque de hecho es ampliamente superado puesto que la dirección de la percepción está a mi cargo, y es lo que más trabajé durante muchos años.




    Pero que hacemos en las clases?, después de dejar en claro que no importa lo que hagamos, no vamos a realizar ninguna exposición ni a someternos a exámenes internacionales, solo tomamos el pincel con un color que nos guste y comenzamos a soltarnos en las hojas.


    Otorgaré consignas que van de lo más simple a lo complejo, siempre dando ejemplos concretos y permisivos para que salga lo que cada uno es. Adopto una postura de mostrar cómo solo recorremos el espacio de la hoja de forma suelta, sin tapujos ni ideas limitantes. 


Los espero: 

http://sitiosimple.com/arte-la-lucila-cuadros-esculturas-y-cursos/#!/-bienvenido/

    Primero hacemos  líneas libres combinando curvas y ángulos. Luego rellenamos los huecos con colores que varíen en la cantidad de luz.

    Por último observamos la riqueza de haber utilizado distintas líneas, formas, colores, luces y cantidad de pintura.

Para más clases: 

 https://bit.ly/REGISTRATEALAPLATAFORMA

Para ver obra: 

www. almartevivicelano.com.ar       https://artelalucila.mitiendanube.com

Para comunicarnos y seguimiento de obra:

vivianacelano@gmail.com

zoom martes de 18 hs a 19hs, opción personal.

 

miércoles, 21 de octubre de 2020

El arte y la alegría: Cuadros pintados desde las emociones alegres

 

CUADROS QUE SE RELACIÓNAN CON EL VIDEO DEL ARTE Y LA ALEGRIA. 

Realizados por Viviana Celano

@artista.plastica                 vccelano@gmail.com               www.amlartevivicelano.com.ar

Consultar valores, variaciones y/ o ventas en lote. Precios desde los 100 u$s. 


    Este cuadro está pintado con óleo sobre tela. Lo realicé en este año 2020 fue el primero que pinté en el año. Mide aproximadamente 120 cm. del lado más largo y 70 del más angosto.

    Esta realizado pensando en Ana que es una de mis alumnas que viene con su hija a distenderse un poco pintando con espátula y haciendo escultura con varias técnicas.

    Durante el año pasado y hasta mayo del corriente me dediqué a estudiar al “Curso de Milagros” libro que me satisfizo mucho todas mis expectativas abstractas y no tanto con respecto a la espiritualidad. Ana también, casualmente, lo estaba estudiando. Hablamos mucho acerca del libro, de cómo aplicarlo, como reglaba toda nuestra mente, y así realmente podemos tener claro los objetivos más importantes.

    Entonces buscando ese orden mental es que pinté este cuadro. Según el Curso de Milagros todo tiene un orden natural, real y perfecto. Eso es lo que me hizo colocar el horizonte en el centro del cuadro. Pintar las cosas como en realidad son es también ordenar, en momentos, el caos que uno puede sentir.

    Finalmente, a Ana el cuadro le gustó mucho y lo compro. Ahora me manda imágenes de cómo se acuerda de mí viéndolo en su lugar de esparcimiento.



    Otoño, cuadro pintado en el año 2018 con óleo sobre tela montado en bastidor. 

    Mide 70 centímetros por 100 centímetros.



    Este cuadro se llama “experimento remera”, está pintado con acrílico y terminado con lápices acuarelables. Mide 65 centímetros por 21. Está realizado sobre fibrofacil.

     Fue realizado durante una clase de arte a mi alumna y discípula de varios años Abril. Con ella se me ocurrió plasmar en una madera el estampado de una remera que tenía, que al ponérmela me quedaba mal. 

Como me gustaba tanto esta prenda, tuve la idea de tenerla a modo de cuadro.


    Árbol del Solanas, cuadro pintado en el año 2009. Está pintado al aire libre, justo delante del árbol representado, con acrílicos y sobre tela. Mide 135 centímetros por 70 cm de ancho.

    Fue uno de los pocos cuadros que terminé a pesar de sentirme que no daba con el target. Sentimiento que continuamente sentía por aquellos momentos.  


    Colores saturados:

    Cuadro pintado en 1993. Está pintado con acrílicos traídos desde Nueva York, sobre un cartón también de allí. Mide 70 cm por 65 centímetros. 

    Es propio de mi primera etapa de pintura totalmente vibrante e intensa. 


    Árbol del susto, cuadro pintado en el año 2005. Está pintado con varios materiales que en esa época me puse a explorar. Uno de ellos es la laca de color celeste que consolida el tronco. También probé tinta china además de los acrílicos.

    Mide 1140 centímetros por 98 cm. Está montado en fibrofacil y enmarcado.

Además, el soporte es la cartulina americana, base que durante años preferí por su brillo y resistencia.


    Cuadro de los chacras, pintado por encargo de parte de Teresa, la enfermera que mi papá estando en el cielo ya, me envió para que le pinte un cuadro.

 Está realizado con acrílico en tela en bastidor. Mide 150 centímetros por 65 centímetros.

 Lo pinté en el año 2017.



    Sonrisas, cuadro pintado en 1993. Está realizado con acrílico sobre paspartú.

    Mide 70 centímetros por 50 cm. de ancho. Está montado en fibrofacil.

    Pertenece esta expresión a mi primera etapa donde utilizaba los colores de forma abundante y con saturación total.